domingo, 2 de julio de 2017

Me encantaría poder refugiarme un tiempo de todo. De todo y de todos. Irme de aquí.
Poder cumplir eso que muchos días digo de dejar el móvil, pero que salga bien, porque cuando me lo propongo consigo estar dos minutos máximo sin mirarle con ganas.
Desconectar de todo y no tener que estar esperando un estúpido mensaje, o una frase que nunca voy a leer por muchas ganas que tenga de hacerlo.
Quiero irme porque me estoy empezando a preguntar si ciertas personas tienen un problema conmigo, o soy yo la que tiene un problema. Porque estoy acostumbrada a que siempre soy yo el motivo que destroza todo, pero y si ahora no soy yo?
¿Qué pasa si ahora la que se siente como que nada es igual soy yo?
¿Cómo puedo saber eso?
Yo no me veo capaz de responder las preguntas. Por eso quiero irme, refugiarme.

jueves, 29 de junio de 2017

''Si te hace feliz, ve a por ello''

Qué?
Cada vez que leo esa frase me río.
O sea, ¿que voy a saber si me hace feliz? ¿Voy a saber si a largo plazo me va a hacer feliz? ¿Qué pasa si me destroza?
Hay cosas que pensamos que van a hacernos felices y realmente nos destrozan, sí.
O cosas que nos hacen felices puntualmente pero a largo plazo nos revientan.
O simplemente, que quizás estemos tan subestimados por la gente que nos rodea que no sepamos realmente lo que es ser felices. Que estamos cómodos tal y como estamos, y por no alterar lo cotidiano lo dejamos estar, impidiendo que otras personas que nos pueden aportar real felicidad aparezcan en nuestra vida.
Simplemente, que no hay que tomarse las cosas al pie de la letra y hay que profundizar joder.
Que sí, que es complicado y la mente nos hará malas jugadas, pero me niego a leer y actuar sin pensar.

domingo, 25 de junio de 2017

Siempre la misma historia

Tengo mucho que decirte.
Muchísimas cosas, de verdad. 
No tengo ni idea de como hacerlo, ni sé si realmente lo quiero hacer. Sé que no me lo podré aguantar mucho más.
Le caes bien a todo el mundo, tienes infinidad de amigos y amigas. No me extraña, la verdad.
Eres totalmente increíble, y yo una completa idiota por pensar que me podrías aguantar por siempre.
Pero dejemos eso a un lado.
Como de naturaleza soy una peliculera, voy a demostrarte lo cierto que puede llegar a ser eso.
Me has dado momentos inolvidables, y joder, me duele pensar que llegará el día que no podré hablarte de ellos directamente.
Porque sé que esto es temporal, que solo es una etapa, porque lo noto. El problema es que lo sé pero no hago nada para evitar el dolor que se avecina.
Y sí, todos me lo dicen, pero me da igual porque, aunque no sea mutuo, me importas demasiado y nunca podría despedirme de ti. 
Estoy enfadada, pero no contigo, sino con mi destino. Nuestro destino.
No puedes hacer a nadie sentir o decir cosas que no salen de esa persona, y sé que no coincidimos en lo que deberíamos. Eso me hace guardarme mil cosas, y duele.
Sé que te preocupa, pero no puedo hablarte de ello porque sé que en el momento que te hable de ello te vas a largar, y no podría soportarlo.
Así que sí, se va a quedar en esto, una triste y patética entrada de mi triste y patético blog, la cual tendrá un destinatario anónimo, porque si me conoces bien sabrás que, aunque tengo valor y predisposición para algunas cosas, soy una cobarde.

Todos tenemos miedo a que ciertas cosas sobre nosotros se sepan. O al menos es lo que yo creo.
Tenemos una lista imaginaria llena de cosas secretas y personales que no compartiríamos.
Pero en cierto modo, queremos hacerlas conocer.
Esas cosas que por miedo no decimos, no hablamos. Ya sean palabras, hechos o cualquier otra cosa. Todo lo que nos guardamos.
Y quizás sea por miedo, porque somos cobardes.
A todos nos cuesta hablar de nosotros y de lo más profundo, y a mi la primera. Pero con certeza digo que duele mucho guardarse ciertas palabras o sentimientos por miedo al rechazo, malas miradas, etc.
Porque por experiencia sé que algunas palabras asustan, y te hacen darte cuenta que las has dicho en el momento inapropiado.
Que sí, que todos tenemos esas cosas que no queremos compartir por como reaccionarían los demás, pero joder, ojalá ellos supieran lo mucho que duele guardárselo todo.

miércoles, 26 de abril de 2017

Qué miedo te tengo. Sí, a ti.
Me asustas. Me asusta tu nombre, y también me asusta tu presencia. Me asusta cuando te acercas y me haces sentir que en algún momento estarás conmigo, porque no sé si lo quiero.
Me da miedo ser esclava tuya y hacer estupideces por alguien, por tu culpa. Hacer estupideces y hacerme daño, todo culpa tuya de nuevo. Siempre sueles ser el culpable de todo, lo bueno y lo malo, pero lo bueno siempre termina...
El problema es que aunque te tengo miedo me gusta sentirte.
Pero tú, esa cosa llamada amor, me das mucho miedo.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Era genial. 
Muy cuidadoso con todo lo que hacía. Quería mucho a quien le rodeaba, y no quería reconocer que todas las personas tenemos cosas malas, él sólo veía las cosas buenas. Y es que él si que no tenía ninguna maldad, era el mejor.
Desde el primer momento en que nos conocimos fue de las personas que más me han querido en estos años que llevo aquí. No podría pedir nada más.
Y cómo me gustaba pasar tiempo con él, y salir juntos a pasear sabiendo que él me protegía.
Llegar a su casa y que me recibiera con una sonrisa con un toque de travesura porque él y yo sabíamos que íbamos a pasar un buen día. 
Y ahora te hablo a ti.
No imaginas cómo te echo de menos, porque no lo hago día a día y lo siento mucho en cierta parte, pero cuando me paro a pensar en todo la mayor parte de las veces tú estás en mi recuerdo. Si te soy sincera me gusta pensar que no te has ido para siempre, que sólo es temporal y que te has ido a un largo viaje del cual algún día volverás.
Tampoco sabes cómo me arrepiento de no haber sido consciente de que no quedaba tanto tiempo para perderte. 
Te quiero mucho, de verdad. Me encanta recordar esos enfados que teníamos cuando yo quería poner algo en la tele que a ti no te gustaba, y me escondías el mando. 
Pero es que aunque a veces eras borde conmigo (por cierto, gracias por la faceta de borde que heredé de ti) sé que te encantaba verme llegar diciendo que iba a quedarme a comer.
Hace ya casi dos años que te fuiste. Llevo todo ese tiempo sin verte y la verdad es que no sabes cómo me duele. No era consciente de verdad, de todo lo que tenía contigo y lo mucho que te iba a echar de menos si te ibas. Es de esas cosas que hasta que no te pasan no sabes cómo te vas a sentir.
Te voy a decir una cosa, no sé por qué estoy escribiendo esto, pero me apetecía recordarte un poquito. Te quiero muchísimo y te echo mucho de menos abuelo.

martes, 21 de febrero de 2017

Vámonos!
Vámonos de aquí, de donde todos nos conocen o al menos hacen como que nos conocen. Vámonos lejos de los problemas, vámonos de la vida.
Dime, no sería genial? Desaparecer un tiempo y pasar todo ese tiempo haciendo sencillamente lo que quieras.
Ir a un lugar de ensueño... Yo me iría a Venecia para una eternidad, sin servicio en el móvil contratado para desconectar de todo el mundo. Me iría sola o como excepción me llevaría a mis amigas, pero a las de verdad, a las que yo sé que no me van a fallar. Con mi móvil y mi playlist infinita de Spotify para adentrarme día tras día en mi mundo con los cascos puestos, viendo lo bonita que es Venecia.
Simplemente vámonos, vámonos de este lugar al que estamos hechos y experimentemos cosas nuevas.
Olvidémonos de todo.

Siete años después

 Venga, tonta. Que ya pasó aquella pesadilla tuya.  Aquella pesadilla constante, en la que él no estaba enamorado de ti, en la que nunca vol...